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La imposibilidad de optar

Según el Comité para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes, las denuncias sobre este tema aumentaron de 20 en 2008 y 2009, a 52 en el 2012.

De acuerdo a Luis Putscher, presidente del Comité, “esto no necesariamente implica que el fenómeno esté creciendo, aunque mantenemos esto como una de nuestras hipótesis”. Otras hipótesis que maneja el Comité para explicar este aumento, tienen que ver con las dinámicas de la sociedad de consumo, la expansión de la industria del sexo y el hecho de que la gente se anime a denunciar casos de explotación sexual.

Para Putscher, aunque se trabaja con diversos equipos técnicos para abordar el problema, todavía “hay grandes carencias para atender a las víctimas de la explotación sexual”. “Siempre se puede hacer algo más. El tema es que, desde las instituciones, tenemos que generar una red de protección que permita que las víctimas de esta situación puedan optar por algo más en la vida que la prostitución”, agregó.

“Difícilmente estas chicas hayan tenido una posibilidad de optar por no hacer. Los casos de explotación sexual son una secuencia ininterrumpida de violencia, y no creo que tener 17 años y al otro día tener 18 la libere de ese circuito de violencia”, opinó el presidente del Comité.

Consultado sobre este tema, el director del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), Jorge Ferrando, dijo que muchas veces la explotación sexual de personas menores de edad “está vinculada a una estrategia de supervivencia familiar, que pasa por una cierta aceptación de que alguien realice servicios sexuales”. El jerarca señaló que “generalmente, quien facilita el ingreso en el mundo de la prostitución es un familiar”, lo que “hace que entrar en ese mundo se vea como algo normal”.

Sobre las herramientas con las que cuenta el INAU para abordar estos casos, Ferrando reconoció que es “muy difícil detectar directamente este tipo de problemas”, aun cuando el organismo cuenta con un cuerpo de inspección que controla, entre otros establecimientos, “las whiskerías, donde se controla que las prostitutas que trabajan en esos lugares sean mayores de edad”. Aclaró que no está de acuerdo “con la regulación de la prostitución”, pero dijo entender “que se hace para disminuir los daños, con controles de salud y legislación laboral”.